La patria

Una ducha de agua caliente salvará el momento y luego estaré en la calle, vulnerable a la patria sucia en su pulcritud, avejentada y precisa, patriaguijón inasible. Nubes de nada patria... y al llegar a la estación, agujas extrapoladas de los relojes: decorando los tangos primero, luego clavándolos con mejor voz.

Un día como ninguno, como todos.

Somos inasibles.
Bueno es que andemos por el mundo urdiendo
(urgidos o untados o no),
anclando (por encima del debajo, así llegando),
cantando, objetando, flotando,
construyendo yendo en do;
estando.

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